PSICOTERAPIA GESTALT & TANATOLOGÍA

Cambiar o no cambiar, esa es la cuestión

18 Oct 14 - 13:12



   Tradicionalmente los seres humanos han buscado una explicación a su personalidad, a por qué somos como somos.  Así surgieron diferentes sistemas a través de los años para proporcionar estas causas.  Zodiaco, eneagramas, incluso una descripción de la personalidad con base en las características faciales y corporales.  En otras ocasiones se habla de rasgos heredados que “están en la sangre”.  Independientemente de la veracidad de cada uno de estos sistemas, nos encontramos un día con que somos como somos y ello no nos ha llevado a alcanzar todos nuestro potencial, ni a alcanzar nuestros sueños más anhelados.  Aquí surge otra controversia:  “la gente no cambia”, se dice.  Pero ¿En verdad que no podemos cambiar?  Cuando descubrimos que algunos patrones nos están literalmente llevando al baile, ¿tendremos que resignarnos y sufrir  la situación?


   En realidad no, me parece que se dice que la gente no cambia porque en realidad el hacerlo SI implica un esfuerzo mayúsculo, pero no imposible.  El primer paso se da al  adquirir una plena conciencia del cómo hacemos las cosas,  podemos llegar a descripciones del tipo  Cuando  x, yo hago y”.   Cuando me gritan yo pierdo la cabeza y grito más fuerte, por ejemplo,  y también podemos complementar:   y “cuando y, entonces z”.  Es decir y cuando grito más fuerte la relación se ve afectada y me alejo aún más de la otra persona, incluso me siento culpable.  Al darnos cuenta obtenemos información valiosa que apuntala el cambio.  Posteriormente podemos empezar a actuar y a decidir cómo quiero comportarme cuando me grite alguna persona.  Podemos decidir salir de la habitación y esperar a que la persona se calme para hablar del asunto.   Promover un diálogo cuando no hay conflicto.  Leer sobre el enojo y la manera de expresarlo y si la situación lo amerita tomar sesiones de psicoterapia para trabajar las experiencias obsoletas que me están impidiendo expresar el enojo de una forma asertiva.


   Todo lo anterior lo podemos realizar con cada una de las conductas que nos lastiman.  Usualmente empezamos por lo más urgente.  Tal vez pensemos que nos llevará mucho tiempo.  Aunque no vamos a cambiar de la noche a la mañana, la realidad es que sí podemos lograrlo en algunos meses.  Y cuando vemos que ya actuamos de una manera más positiva y más funcional descubrimos que sí vale la pena haberse esforzado.

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